29 de mayo de 2014

¿Y si hablamos de la noche?

¿Que lo que tiene la noche que tanto me llama? La noche me incita a pensar, a querer, a hablar... la noche está para desahogarse, para llorar, para reír, para hablar, para ponerte los cascos y estar ausente, para dormir, para soñar...
La noche lo tiene todo y no tiene nada, me da luz y está llena de oscuridad, me da ganas de gritar y no se escucha nada, me da la vida y a la vez me la quita. 
Que por la noche estallas y eres tú realmente, que estás cansado de mantener tu fachada todo el día, que te hace desmoronarte. 
La noche es la incógnita del día, es el sueño del sol. 
Es donde se ve el otro lado del hombre, donde las miradas son diferentes, los pensamientos crecen y los deseos abundan. 
La oscuridad puede ser sombría para quienes no la saben manejar. Es el cuchillo de doble filo, es la caja de pandora y nosotros buscamos más allá de lo que ven sus ojos. 
La noche es nuestro pacto con el diablo. 
Es la tentación natural.

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