Quien me iba a decir a mí, que todas las heridas que me han hecho, me las iban a curar a base de caricias, que me las iban a curar sin necesidad de alcohol.
Siempre he querido quemar nuestro libro, ya tan viejo, más que cerrado por tu parte y esperando su continuación por la mía.
Y es ahí cuando llega, y te buscan esos ojos que te invitan a hacerte feliz, y dejas que te quiera, y cuando todo se vuelve a derrumbar intentas encontrar esa mirada en alguien más.
Decides cerrar el libro, se termina la pesadilla.
Quédate con quien te quiera, yo ya no.
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