Nos enamoramos, nos gusta hacerlos,
queremos hacerlo y soñamos con
hacerlo. ¿Con el fin de qué? De querer
ser felices, pero no, la felicidad no se
encuentra en el amor, ni en ser amado,
ni en hacer el amor hasta que los rayos
del sol bañen su cara, escondida en una
mueca de placer. No. En realidad, el
amor es sufrimiento, llantos, dolor,
desconfianza, pero también son alegrías,
risas, noches eternas, días que pasan
rápido, sin noción del tiempo.
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