Hace ya un tiempo que no me paro a vivir, supongo que estas cosas pasan. Hace tiempo que no me despierto por la mañana con esa prisa de querer comerme el mundo a base de sonrisas. Ahora todo es mucho más lento, sin ganas, sin esfuerzo, pienso que es sólo otro día más en mi para nada emocionante vida.
Y no quiero eso. No lo quiero.
Hace mil que no veo un amanecer en la playa. Hace mucho, muchísimo tiempo, que no me paro a escuchar música del viento, el cantar de los pájaros. No quiero llegar, nunca más en la vida tarde a las sonrisas. No quiero esperar mientras me desespero, ni buscar respuestas que se cierran con signos de interrogación, ni querer enamorarme, como si eso fuese la solución a todo, como si tú fueses la solución a todo, y es que todavía no he asimilado que la única persona que me puede salvar soy yo misma, no alguien. Ya no me brillan los ojos cuando me miro en los espejos, y he dejado de llegar siempre tarde a todos sitios.
Hace mucho que me he perdido, en el proyecto de encontrarme, sin llegar a entender que siempre he estado conmigo.
Ahora sólo me quedan ganas de arreglarlo todo, de poner las tildes a las palabras de mi historia, para encontrarle por fin algún sentido.
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