12 de septiembre de 2017

La he conocido.

He conocido las ganas de vivir. Tal cual. Sin pensar, aunque suene a tópico, en el qué dirán.
He conocido la libertad y esas ganas locas de amar la vida, de disfrutarla cada momento. He salido de fiesta con ella, me ha visto llorar y me ha hecho sonreir. Nunca he vuelto a derramar una lágrima cuando la he tenido conmigo.
Podría deciros cómo se llama, cómo la llaman, pero soy tan egoísta que no quiero que nadie me quite esas ganas locas de amar la vida, de saborearla. Tiene un nombre común, y por suerte para mí, muy poca gente la ha conocido como yo, sin filtros, sin tabúes.
La veo y sólo quiero bailar. Ahora que llora quiero que estemos las dos solas en una habitación con un equipo de música. Y la música alta, altísima, y saltar sin pensar, sin sentido como nuestras vidas.

No se cómo ni porqué se ha cruzado en mi camino. Sólo espero que ahora que me ha hecho abrirle los ojos y las puertas a la vida, no me la quiten. Sinceramente no se si me la merezco, pero tampoco voy a cuestionarlo.
Ahora que está conmigo, voy a disfrutarla al máximo. Y tengo que aprender a hacer con ella lo que ella ha hecho conmigo. Que esos ojos no vuelvan a conocer la tristeza si puedo impedirlo.
Este es nuestro secreto, nadie sabe ni de qué ni de quien estoy hablando. Tú si, eres tú. No te vayas.

7 de abril de 2017

Pasa volando.

Te despiertas. Corres. Te duchas, te arreglas. Corres.
Corres para no perder el autobús, el tren. Corres porque como de costumbre, vas tarde.
Vas con prisas, ¿por qué si hoy me he despertado antes que ayer?
Corres para estar, donde debes estar, cuando debes estar.

FRENA.

Imagina una señal de stop. En tu vida. Sal. Saca tu mente de tu cuerpo. Mírate, ¿qué estás haciendo de ti? Antes no eras así. Disfrutabas, saboreabas los momentos. Y mírate ahora, casi no te das cuenta, otro día, otra semana, otro mes. Otra tú. Todavía me cuesta creer que ya no estés aquí. Parece que fue ayer cuando te vi por última vez. Ahora que no estas, intento no abandonarte nunca.
Relájate me digo.
Piensa.
Párate, echa el freno, recapacita. Escucha esa voz de tu cabecita.
Que estás haciendo con tu vida, a ti que se te hacían las tardes infinitas; ahora en un abrir y cerrar de ojos se te ha ido otro día.
Mira las pequeñas cosas, los insignificantes detalles que tienes todos los días a tu alrededor. Y, para variar, crea alguna sonrisa. Así es como duermo yo con la conciencia tranquila al final del día.

9 de marzo de 2017

¿Pobre de quién?

Pobre de ti, que sigues creyendo en el amor.
Pobre de ti, que crees que una noche al límite significa algo.
Pobre de ti, que esperabas que fueseis algo más que amigos.
Pobre de ti, pequeña niña ilusionada.
Pobre de ti, que esperas llegar a ser algún día su ilusión.
Pobre de ti, que sigues esperando el beso de despedida.
Pobre de ti, que sigues necesitando lo que tienes que devolverle.
Pobre de ti, que crees en él.
Pobre de ti, que sigues esperando.
Pobre de ti, que te ciegas.
Pobre de ti, que no aceptas la realidad.
Pobre de ti, que sueltas el poder.
Pobre de ti, que te dejas vencer.
Y pobre de él, que todavía no puede ver lo que está a punto de perder.

2 de febrero de 2017

Las personas clave están en los momentos claves.

Las personas clave están en los momentos claves. Y no es casualidad.
Tú eres la primera persona que me hace sentir algo parecido, he comprendido que en algún momento hay que decidirse. Los muros no mantienen a los demás fuera, si no a ti dentro.
Llegaste y no apostaba nada por ti, ni tu por mi; tú eras mi miedo y yo posiblemente algo pasajero. Nadie creía en nosotros, pero tuvimos algo especial que no se nos veía, no hace falta decir que la complicidad es el lazo que más une sin atar, así que ya os podéis imaginar cuanto sorprendimos, cuanto nos sorprendimos.
Os diré una cosa, si no creéis en la magia, la magia no funciona. La vida es esto. Ninguna relación es estable o al menos nosotros pasábamos del rollo de siempre. Nos hemos acostumbrado al caos y tememos que llegue el orden, lo que no quita que contra el vicio de equivocarse está la virtud de rectificar.
La gran diferencia la marca quien te cuida con pequeños detalles y tan sólo con que me mires yo ya estoy protegida.
Si es bonito, nunca puede ser un fracaso, lo mires por donde lo mires. De las llamas aprendí que lo primero que arde es el miedo, pero yo estaba ahí, esperando una señal, como todos.

Y poco más de un año de que todo empezara, todo cambió. La magia en la que creíamos, o creía, yo, que nunca fuiste tu, dejó de funcionar. Tú eres el muro que me puse, fuiste todos mis límites sin ponerme nunca ninguno, y lo que yo creía que nos ataba, no estaba. Sorprendimos y nos sorprendimos, siempre creyendo que lo terminaríamos por ti, y terminamos por mi, casi suplicándote que esto acabara, que no podía amar a quien no se deja querer. Nuestra relación siempre fue estable, pero nunca una relación, todo el caos que causó nuestro vicio, que nos hizo perder el juicio, se acabó con mi sacrificio. Siempre me marcaste, sin detalles, ojalá algún día me halle.
Nunca un fracaso, siempre un repaso, para no volver a caer. El primero que arde es el miedo, y lo primero que nace es el hielo.

27 de enero de 2017

Soy porque fuisteis

A me enseñó lo qué es amor, aunque nunca aprendiera a amarlo. Con A todo era fácil, aprendí lo que es que una persona te quiera sin limitaciones, que se entreguen a ti; y vi cómo inevitablemente rompía cada una de nuestras ilusiones. Me pasé tantos años planeando cómo sería todo, que cuando llegó el momento todo me supo a poco. Y lo único que supe hacer en ese momento fue sentarme y esperar a que todas sus palabras dejaran de tener sentido, lo forcé a dejar de hacer las cosas que sentía, lo cohibí y prácticamente lo destruí. Lo volvimos a intentar unos años después, pero jamás pude devolverle el  brillo a esos ojos azules que una vez me miraron como si fuese única. Sólo contigo volvería para cambiar las cosas. Y perdón por no quererte como me querías.

R fue todo lo contrario, es la tentación. Y caí, caí más de una vez, pero nunca fue. Supongo que es por que siempre nos han presionado desde pequeños a que seríamos y seremos la pareja perfecta, como si todos pudierais ver los que nos decimos cuando nos miramos. Nunca fuimos porque siempre hubo otras personas, pero a quién pretendemos engañar... los dos sabemos que pecaremos, una y otra vez, como lo hemos hecho durante estos últimos cinco años desde la primera vez. Nadie lo sabe, no podíamos permitirnos que todo nuestro entorno se enterar, entonces todo habría sido muchísimo peor. No sé si lo que tenemos es amor, pero R nunca falla, pero lo que sea no conoce el roce de nuestras pieles, esconde los celos, está escondido tras un montón de mentiras que los dos nos contamos a nosotros mismos, tras algo que no existe. Lo que sé seguro de R, es que volverá, como tentación qué es, y caerá y pecaré.

J no me convenía para nada, mira que me lo avisaron veces.. Pero no me arrepiento de él. No era lo que buscaba, ni mucho menos lo que merecía, pero de alguna forma entró, se hizo un hueco y se quedó durante un tiempo. Pero igual que vino, se fue. A él le correspondió mi primera y única vez, la única vez que he amado, pero el tiempo me devolvió lo que le hice a A y todas las ilusiones y planes que J y yo teníamos desaparecieron cuando nos sentamos en el banco. Sabía que tenía que acabar y acabó, lo vi antes de que pasara pero eso no calmó las cosas. J ha sido él único con el que me he abierto completamente, le puse el corazón en las manos y se le cayó, porque no sabe querer. Nadie creyó en nosotros desde el principio y supongo que eso fue lo que hizo que ni nosotros acabásemos creyendo en todo aquello. Fuimos pasión y, ese fuego que nos hizo arder, más tarde y de un soplo, nos consumió. Pero el tiempo pasa y la herida cicatriza.

N me rompió cuando creía que me había reconstruido de J. Me creía que iba a pasar como en los libros que leo, sin recordar que son de ficción. Que en una noche con ganas y con la prohibición podría tenerlo conmigo. Al menos durante un poco más de tiempo de lo que duró. Esa eterna noche hablando me consumió.


llorando tambien se aprende

Después de un tiempo, incluso dos y tres, he sido capaz de aceptar cosas que antes no hubiese aceptado ni por asomo. Más que ser capaz, diría que me he visto obligada a aceptar ese tipo de cosas que rara vez deja de doler por completo.
No podemos obligar a una persona a que sienta lo mismo que sentimos cada uno de nosotros, de echo, creo que el amor por obligación acaba convertido en indiferencia.
El pasado no vuelve por mucho que queramos, por mucho que lloremos, por mucho que lo echemos de menos. Hay momentos, personas y sentimientos que por desgracia, y rara vez por suerte, no vuelven.
O nos limitamos a aceptar que hay cosas que no van a reaparecer, o nos quedamos estancados en un presente que posiblemente no nos permita tener un futuro.
Debemos saber que la espera a veces se convierte en esclavitud. y a la vez te conviertes en alguien dependiente del tiempo, de alguien que ya no está y que ni si quiera sabes si algún día volverá.

9 de enero de 2015

Y que venga lo que tenga que venir.

Estoy segura de que me va a tocar hacer que me da igual, que te da igual. Luego hará frío y la ventana de mi habitación se llenará de vaho y yo intentaré escribir mi nombre, pero no tendré espacio para la última letra, porque he olvidado como hacer las cosas bien, complementar lo que me dejó incompleta. Y a lo mejor, algún día dejaremos de depender de personas que no nos necesitan. Olvidar es como intentar no ser feliz constantemente, es una contradicción, como que el pasado guarda las peores cicatrices y los mejores momentos, y es inevitable mirar pa' atrás sin arañarse y sonreír en el mismo momento.
La solución nos la dan otras manos, cuando se aferran a nuestro cuerpo. Pero empiezo a pensar que la salida más cercana es abandonar la esperanza cuánto antes. Y que venga lo que tenga que venir, con tal de que nadie vuelva a irse sin mi o con todo lo mío.
No se puede hablar de echar de menos sin haber colgado un teléfono que no volverá a sonar, ni se puede escribir del miedo de perderlo todo si no lo has perdido. Que dilema, como cuando entendí que estabas más cuando te ibas y por supuesto que hubo más caricias que palabras vacías. Igual que sus miradas siempre fueron mejores que mis letras, Pero claro, el problema llega cuando sólo se quiere recordar ciertas cosas y el otro no sabe ni que tiene que olvidar. He acumulado todos los recuerdos, me he quedado con los envoltorios de los regalos, y me tengo que guardar las ganas de todo que íbamos a hacer.
Me da pena perder lo que había antes de que todo empezara, pero ya no hay nada que hacer, si tengo tres puntos suspensivos colgados en la pared, y sólo se caen dos. La pared sigue siendo pared, pero ya no hay nada que no se tenga que acabar.

18 de diciembre de 2014

Re-conociéndome.

Creo que ha llegado el momento de volver a ser sincera conmigo misma; me lo debo.
Me merezco una explicación de todos los hechos por los he llegado a ser quien soy y por estar como estoy. La suerte sigue sin acompañarme, que sí, que después de tanta mala suerte estoy acostumbrada, pero la costumbre no quita la esperanza de algún día por arte de magia, por causa del destino o por el azar pase algo que le de sentido a mi vida.
Porque puede que yo le de demasiada importancia a todo, pero es que llega un momento en el que una se guarda tantas cosas que realmente se rompe. Y lo peor es no tener un punto de apoyo fijo tal y como me gustaría.
Hasta ahora estoy pasando por el mejor y el peor momento de mi vida, todo junto, de golpe. Me siento tan sola como nunca antes y sin embargo me he conocido realmente tal y como soy, y joder, que me voy a dar una oportunidad.
No se vive de amores, pero si con ellos, es un factor muy importante en la vida de cualquier persona y quien diga que no, miente.
Yo, que siempre he sido tan cariñosa, tan cuidadosa.. que me pongo nerviosa cuando miro a alguien a los ojos, que se me rompe el alma cuando veo a alguien que realmente quiero llorar; yo, que siempre he necesitado tanto cariño para seguir hacia delante y que veo ahora que ya no lo tengo... La situación no es fácil, soy una ilusa, nunca confío en nadie y siempre espero que alguien me pueda hacer cambiar de opinión. Pese a la confianza  o a la falta de ella, la gente siempre me acaba decepcionando, no se si soy yo que espero mucho de ellos o son ellos los que piensan que no valgo la pena.
Y es que nadie se molesta realmente en conocerme,que si que puede que no sea miss simpatía, pero tampoco el ogro de la película. No quiero acercarme a nadie, no quiero que vean lo frágil que puedo llegar a ser en ciertas situaciones, cuando el vaso rebosa. Porque lo hace, una y otra vez, voy vaciando el vaso pero cada vez se llena antes.
Me engaño cada vez que digo que no creo en el amor, siempre he pensado la posibilidad de que hubiese un gran sentimiento, pero no del amor. Nunca he llegado a tener la idea de eso, puede que porque lo vea demasiado inalcanzable.
Nunca he sido ese tipo de niñas que llaman la atención, de esas que te hacen querer saber más, siempre me he encaprichado de todo aquello que estaba fuera de mi alcance, ¿por qué?  ni idea, pero siempre ha sido así.
Me enamoro de lo complicado, podría intentar tener al lado a quien no me quiere, pero lo veo una pérdida de tiempo.
Que voy de error en error, de decepción en decepción, de fracaso en fracaso. Que siempre hay un punto que sobrepasa la línea de la paciencia, de la esperanza, y yo ya no espero nada de nadie.

28 de noviembre de 2014

No me arrepiento de nada, pongo el corazón en todo lo que hago, equivocada o no.

Decidle que vuelva, por favor, decírselo.
Avisadle de que fui su gran oportunidad y hacedme entender que querer no es poder cuando se trata de olvidar.
Recordarle quien era cuando ella no estaba, y no me dejéis a mi que me olvide de que me quiera como a nadie, que conmigo voy a pasar el resto de mi vida. No me arrepiento de nada, pongo el corazón en todo lo que hago, equivocada o no, prefiero lamer mis heridas que tener enquistados 'quizás..'  Que no puedo dejar de recordarlo, y que lo peor no es que una persona se vuelva inolvidable, sino que se vuelva inolvidable todo lo que te hizo sentir.
Decidle que paso los días esperando que el karma actúe, que se merece un castigo, y que él no merece ser el mío. Por favor hacedle entender que necesito una explicación y prohibirle que me sonría esperando la mía de vuelta; decidle que no juegue, que siempre me ha ganado. Pero que llegará el día que deje de hacerlo.
Explicarle que lo que peor me sienta es saber que no es feliz, que ella es su rutina, su comodidad, su día a día; que suena bonito, pero no divertido, y el amor debe ser ambas cosas.
Confirmarle que capto todas sus señales, que he conocido a muchos y que mi vida sigue sin rumbo, que sigo igual de loca, que a las noches hay bajones, y bueno, todo lo referido al frío ya lo sabe.
Hace ya tiempo que veo en ti algo que los demás no ven, y no eres tú.
Decidle hasta que punto he llegado a sentirme engañada, y preguntadle por qué demuestra dos cosas tan contradictorias. Haced que entierre el pasado, que amar lo que el amor fue no hará que todo vuelva a ser igual.
Y no me preguntéis que tal estoy sin él, porque no tengo ganas de mentir.

22 de noviembre de 2014

Pero como no, la vida viene a pedir cuentas.

Hace unos meses, cuando me preguntaban si existían los imposibles, yo les respondía que no, porque para mí era realidad lo que otros llamaban ilusión, descubriendo así que los mejores sueños se tienen despierto.
Cuándo me preguntaban como te conocí les decía que no te conocía, al menos no del todo, y era eso lo que más me gustaba. Que cada día descubría una nueva manía. Que nos dijeron que soñar era gratis, mentían, porque al final la vida viene a cobrarte unos cuántos golpes.
Salí a vivir la vida sin ti, y desde entonces no he vivido; vuelve. La gente lo llama amor, pero yo le he puesto otro nombre, el tuyo.