He conocido las ganas de vivir. Tal cual. Sin pensar, aunque suene a tópico, en el qué dirán.
He conocido la libertad y esas ganas locas de amar la vida, de disfrutarla cada momento. He salido de fiesta con ella, me ha visto llorar y me ha hecho sonreir. Nunca he vuelto a derramar una lágrima cuando la he tenido conmigo.
Podría deciros cómo se llama, cómo la llaman, pero soy tan egoísta que no quiero que nadie me quite esas ganas locas de amar la vida, de saborearla. Tiene un nombre común, y por suerte para mí, muy poca gente la ha conocido como yo, sin filtros, sin tabúes.
La veo y sólo quiero bailar. Ahora que llora quiero que estemos las dos solas en una habitación con un equipo de música. Y la música alta, altísima, y saltar sin pensar, sin sentido como nuestras vidas.
No se cómo ni porqué se ha cruzado en mi camino. Sólo espero que ahora que me ha hecho abrirle los ojos y las puertas a la vida, no me la quiten. Sinceramente no se si me la merezco, pero tampoco voy a cuestionarlo.
Ahora que está conmigo, voy a disfrutarla al máximo. Y tengo que aprender a hacer con ella lo que ella ha hecho conmigo. Que esos ojos no vuelvan a conocer la tristeza si puedo impedirlo.
Este es nuestro secreto, nadie sabe ni de qué ni de quien estoy hablando. Tú si, eres tú. No te vayas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario