22 de noviembre de 2014

Pero como no, la vida viene a pedir cuentas.

Hace unos meses, cuando me preguntaban si existían los imposibles, yo les respondía que no, porque para mí era realidad lo que otros llamaban ilusión, descubriendo así que los mejores sueños se tienen despierto.
Cuándo me preguntaban como te conocí les decía que no te conocía, al menos no del todo, y era eso lo que más me gustaba. Que cada día descubría una nueva manía. Que nos dijeron que soñar era gratis, mentían, porque al final la vida viene a cobrarte unos cuántos golpes.
Salí a vivir la vida sin ti, y desde entonces no he vivido; vuelve. La gente lo llama amor, pero yo le he puesto otro nombre, el tuyo.

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