3 de mayo de 2014

Nunca habrá dos amores iguales.

Siempre estará ese amor imposible, ese que nunca falla, el que todas queremos tener. La niña buena y el chico malo del que todas se enamoran. Un amor que no conoce el roce de sus pieles, un amor que esconde los celos. Un amor que se encuentra bajo una red de mentiras. Un amor distorsionado sin previsión de futuro. Un amor bajo la apariencia de algo que no existe. 

Después están los amores basados en las peleas, pero sobretodo en las reconciliaciones. Un amor bañado en lágrimas, un amor que te rompe el corazón, pero que perdona y admite los errores. 

No faltan los amores desquiciados, apasionados e inevitables. Un amor en el que se ven a escondidas, ese amor en el que nadie cree. Un amor lleno de juegos, de mentiras y trampas. Un amor lleno de gritos y besos por las mañanas, y de silencios y caricias por las noches.

Y como olvidarnos de los amores llenos de esperanzas, un amor que no se cansa de intentarlo. Un amor planeado durante años, un amor lleno de diferencias. Un amor que resistirá hasta las más fuertes tormentas. 

Pero a todos nos mueve lo mismo, el corazón. Nos centramos en una sola persona pudiendo tener a otros tantos, pero nos gusta lo difícil y no atrae lo complicado.  

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