Y entendí que hay personas que brillan sin ser estrellas; que hay silencios que separan sin ser kilómetros; que la vida es así, sin sentido.
Que nos morimos por darle uno, un sentido con nombres y apellidos, un sentido que nos abrace por las noches.
Entendí que necesitaba tanto enamorarme como respirar, pensé que al igual que mueres cuando no respirar, mueres de otra forma cuando no amas, pensé que la gente ocultaba sus sentimientos porque tenían miedo de que le hiciesen daño. Y es que no hay nada peor que interrumpan tus sentimientos, tus sueños.
Es así como nos vestimos todos los días y miramos desde la distancia.
Ojalá pudiésemos elegir de quien enamorarnos, pero desgraciadamente eso no es así.
Y ya que estamos hablemos de mi incapacidad para olvidar personas, de lo valiosos que son los recuerdos. Que la vida no dura tanto como para estar perdiendo el tiempo con personas que no nos han valorado. Que hay que sonreír todos los días, llueva o haga sol, que las cosas llegan cuando menos lo esperamos, y que si siempre las estás esperando, sólo tardan en llegar un poquito más.
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